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5 de marzo de 2019

Microrrelato: Frenemy


Frenemy

Insististe: una oportunidad: serías mejor amiga, como eras fiel hija (luego me querías ‘’más que a mis padres’’), madura, ermitaña y asexual. Comenzó: coacción, obsesión, abuso. Confesaste: Click-stalking mucho antes de empezar. Más mentiras: a tus padres y a nosotros: ‘’las mejores personas’’: ¿alguna vez has sido franca? ‘’He mentido más de mil veces, nunca me han pillado y seguiré haciéndolo’’. Tuvimos que llevarte de vacaciones o no nos hubieras dejado vivir. Luego querías vivir en nuestra casa: ‘’mis padres me aburren’’. Razones por las que te acercaste, y porque creíste poder esclavizarnos con la palabra suicidio. No eres interesante y las caretas caen. Jugaste con el recuerdo de nuestros muertos. Bullying, tu padre te mimó: vuestras excusas. Realidad: eres mala y desequilibrada. Enfermedad. Pasé de ángel a mala: por repetirte que nos dañabas. Intentaste convencer a mi hermano: de repente el amor de tu vida. Lo querías comprar, lo acosaste sexualmente. Le dijiste que me hiciste el papel cuando te mostré amistad. Te dijo ‘’Policía’’, saliste corriendo. Todos te dejan: ‘’ni a mis padres importo’’. ¿Te importa algo que no seas tú? ¿Aún esperas un perdón por escoger libertad?

25 de febrero de 2019

Microrrelato: Querido Papá Noel


Querido Papá Noel

Recuerdo lo que le escribí cuando se lo pedí: Querido Papá Noel, estas Navidades me gustaría estar en el paraíso. Fue el año pasado: yo tenía 42 años. Abrí los ojos y me encontré en mi casa: la casa de mis padres, sentado alrededor de mi familia en la cena de Navidad. Estaban todos: papá, mamá, mi hermana, mis primos, mis tíos, y mis queridos abuelos: los 4. Yo volvía a ser un niño. Al principio no entendí: ¿qué estaba pasando?, quizás estaba volviéndome loco, porque me pellizcaba y no me despertaba, y era tan real el dolor como el placer de estar allí, rodeado de tanto amor. Enseguida me di cuenta: el amor, el paraíso, el regalo de Papá Noel. De pequeños no parecemos darnos cuenta de que el paraíso está al lado de los nuestros. De mayores, con el trabajo, la pareja, el ritmo de vida… no valoramos lo que tuvimos muchos de nosotros. ¡Qué Navidad inolvidable! Volver a sentir con tal sencillez y a la par profundidad… Hoy, a punto de la Navidad, observo las olas acercarse a mí en mi pequeña isla privada, en la que vivo ahora con mi pareja y con mi bebé. La adquirí con las ganancias por la venta de una antigua colección que me traje de casa de mis padres el año pasado.

18 de febrero de 2019

Microrrelato: Soy la hija de un ángel y un demonio


Soy la hija de un ángel y un demonio

Pero soy humana.
  No nací en el infierno, ni sobre una nube del cielo; quizás en una especie de paraíso medio infectado por el demonio, en el que varios ángeles me vigilaron: sino, ¿qué hubiera sido de mí? Nací en la tierra.
  Lloré de miedo, y de dicha. Aunque al principio había que llorar en silencio. También reír en silencio, hasta que el mal perdió la batalla más dura. Costó buena parte del paraíso.
  Crecí entre la sombra de la maldad corpórea. Pero la bondad siempre logró vencer, incluso si hubo sangre física y anímica. Aunque los ángeles viven menos que los demonios.
  Mi padre no tenía cuernos; pero sí una pistola que limpiaba delante nuestro. Mi madre no tenía alas blancas; pero sí la fuerza para mantenernos vivos.
  Mi padre se rodeaba de demonios, que se reían de los ángeles. Y observaban cómo sobrevivíamos. Ahora me río yo. Porque los demonios mueren solos. Y los ángeles son recordados. Por siempre. Viviendo por siempre.
  Hija de un ángel y un demonio. Pero soy humana. Y si no muero antes de conseguirlo, me encargaré que mis padres sean recordados como lo que fueron y son: un ángel y un demonio.